Reflexión: la pérdida de un ser querido

Con ocasión de los seis años de ausencia de nuestra querida Mamá, he reflexionado mucho sobre el tema, ya que es la más demoledora experiencia que puede afligir al espíritu humano, la pérdida de un ser querido. La persona que lo soporta recorre una desolada llanura en la que se han borrado, para ella, todos los hitos familiares a que antes la guiaban. Esta pérdida parece tan definitiva que, por muy equilibrados que nos sintamos, de momento resulta muy duro de soportar.

Ninguna teoría o fórmula puede amortiguar el inmediato y terrible dolor cuando hay una pérdida, pero hay medios de defenderse de ese dolor, existen medios prácticos de los cuales se puede obtener la más grande fortaleza.  Un gran filósofo escribió una vez:  “Cuando todo se ha dicho ya, el soportar la vida sigue siendo el primer deber de todos los seres humanos…”  Pero en los primeros y angustiosos días, hasta el hecho de soportar la vida puede parecer una carga intolerable.

Existe también el viejo refrán de que “quien desea la paz debe prepararse para la guerra”, lo cual podría parafrasearse diciendo que, con objeto de soportar la vida, hay que prepararse para la muerte.  Esa es, en cierto sentido, la finalidad de este pensamiento de vida; una sugerencia de la clase de estrategia a gran escala con que uno puede armarse contra las “hondas flechas de la adversa fortuna”.

La muerte es el golpe más cruel para  los que cierran los ojos ante su inevitabilidad.  Cuando sobreviene, están indefensos con el golpe, pero como la muerte es algo que hemos de esperar, y a fin de enfrentarnos  con ella con resolución, todos necesitamos una filosofía que nos permita no temerla, ni para nosotros ni para nuestros seres queridos.  Como dijo Shakespeare:”Hemos de irnos de aquí, aun cuando aquí vinimos, todo es madurez”. Y Sócrates:  “Ningún mal puede sobrevenir a un hombre bueno, ni en la vida ni después de la muerte.”

La piedra angular de tal filosofía es la creencia, la fe si se quiere en la inmortalidad personal, en la vida eterna.  Pues con tales convicciones podemos considerar la muerte, no como una eventualidad aterradora, sino como parte natural de todo el proceso de la vida.

Nota:  La imagen de la Santísima Virgen de Fátima,  salió de su gruta tradicional para acompañar a mamá en sus últimos días y las flores de gardenias son el símbolo del olor que se sintió en el momento de su fallecimiento, ya que todos los que estuvimos  presentes viviendo su despedida  lo percibimos y sentimos plenamente la presencia de Dios.

  1. MUY LINDO GLORIA, FELICITACIONES…. ME ESTREMECIO EL COMENTARIO DE LAVIRGEN DE FATIMA TAN QUERIDA POR MAMA, ELLA SEGUIRA SIEMPRE VIVA EN NUESTROS CORAZONES, LA MUSICA NI HABLAR., CREO QUE VAS A ESCRIBIR AQUI TODOS LOS DIAS, ESTARÉ MUY PENDIENTE AL MENOS VAMOS A TENER ALGO INTERESANTE PARA EMPEZAR UN DIA…

    • NO HAY PALABRAS GLORIA, DEFINITIVAMENTE ESE OLOR A FLORES SE ME
      QUEDÓ EN EL ALMA TANTO DE MI MAMÁ COMO EL DE MI PAPÁ. Y SI… DIOS ESTUVO SIEMPRE PRESENTE EN CASA Y ACOMPAÑÓ TAMBIÉN A MI PAPÁ EN LA CLÍNICA… RECUERDO QUE UN DÍA ANTES DE SU MUERTE LO VISITE EN LA CLÍNICA Y COGÍ SUS FRÁGILES MANOS Y LAS APRETÉ Y EMPECE A CANTARLE “El escapulario” Y SENTÍA COMO ME APRETABA SU MANO YA DESGASTADA POR EL TIEMPO. LO MISMO PASÓ CON MI MAMÁ, TERE Y YO LE COMENZAMOS A DAR GELATINA PARA CALMAR SU SED Y NO SABÍAMOS QUE YA LE FALTABA MUY POCO PARA ENCONTRARSE CON DIOS. ESTARÉ MUY AL TANTO EN ESTE PENSAMIENTO DE VIDA… UN ABRAZOTE!

  2. Tengo el Fátima en mi nombre, y tengo el jazmín en mi olfato por siempre, fueron las flores de algo que se llama “primera comunión” en este país, Colombia…
    Ambos, nombre y flores, son perennes. Son parte de mi inventario ambulante, van conmigo por la vida, ambos intangibles y amados…

    • Pienso que crecieron con nosotros la Devoción a la Virgen de Fátima que nos ha dado muchas experiencias de vida y milagros, doy fe que curó a una persona que le daban muy pocos días de vida, vino una tarde y le encendió una veladora en el patio donde se encuentra su gruta y permaneció allí por espacio de unos minutos, a la semana siguiente tenía su cita como era de costumbre con su oncólogo y éste no podía creer lo que estaba viendo. El olor a gardenia o azucenas queda grabado por siempre en nuestra memoria por lo que tu dices recuerdos perpetuos de nuestra Primera Comunión. Gracias Teresita por este comentario tan maravilloso que llena este blog de vivencias para todos.

  3. Felicidades! Comparto y entiendo todos sus sentimientos y permítame decirle que no hay palabras de consuelo cuando se pierde alguien tan querido como un padre o una madre. Tampoco existe eso que dicen que el tiempo cura las heridas. La vida me ha enseñado una sola forma de aceptar ese vacío que nos dejan nuestros seres queridos, y es convirtiendo el dolor, en dulces recuerdos que me acompañan día a día.
    Saludos!

    • Que hermosas palabras Rotze, comparto totalmente este concepto, además lo único que perdemos es su cuerpo físico, porque como tu lo dices los recuerdos permanecerán por siempre. Gracias por visitar mi blog. Un abrazo.
      Gloria María

  4. Hola. Muy conmovedora la reflexión expuesta.
    La vida es un entramado de situaciones, pensamientos, lugares, personas. Que finalmente cuesta expresar en palabras su valor e intensidad .

    La pérdida de un ser querido, es algo que marca para siempre, pero que a poco termina haciéndote valorar lo que esa persona significó y los momentos compartidos son una experiencia que nadie puede quitarnos.

    Hermosa entrada.

    Feliz día.

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