Mensaje para la vida

 

 

Quién fue Paracelso?  Fue un famoso doctor en medicina y creador de la palabra espagiria: “separar para volver a reunir de una forma nueva” y desarrolló a través de ella: sales, elixires, tinturas, piedras vegetales y otros preparados que apuntan a la sanación en forma holística.  Sus remedios nunca operaron solamente sobre los síntomas corpóreos de la enfermedad, sino también sobre las causas espirituales de las enfermedades. 

A pesar de sus múltiples enseñanzas y aprendizajes nos dejó estas siete reglas para vivir mejor.

 

“LAS SIETE REGLAS DE PARACELSO

1o. Lo primero es mejorar la salud. Para  ello  hay  que  respirar con la mayor frecuencia posible, honda y rítmica, llenando  bien  los  pulmones,  al  aire  libre  o  asomado a una ventana. Beber diariamente  en  pequeños  sorbos,  dos  litros   de  agua, comer muchas frutas, masticar  los  alimentos  del  modo más perfecto posible, evitar el  alcohol, el tabaco y las medicinas, a menos que estuvieras por alguna causa grave sometido a un  tratamiento.  Bañarte  diariamente,  es  un  habito  que  debes  a tu propia dignidad. 

2o. Desterrar absolutamente de tu ánimo, por más motivos que existan, toda idea de pesimismo, rencor, odio, tedio, tristeza, venganza y pobreza. Huir  como  de  la  peste  de  toda  ocasión  de tratar a personas maldicientes, viciosas,  ruines,  murmuradoras,  indolentes, chismosas, vanidosas o vulgares e inferiores  por  natural  bajeza de entendimiento o por tópicos sensualistas que forman  la  base de sus discursos u ocupaciones. La observancia de esta regla es de  importancia  decisiva:  se  trata  de cambiar la espiritual contextura de tu alma.  Es  el  único  medio de cambiar tu destino, pues este depende de nuestros actos y pensamientos. El azar no existe.

3o.   Haz todo el bien posible. Auxilia a todo desgraciado siempre que puedas, pero jamás tengas debilidades por ninguna   persona.   Debes   cuidar   tus   propias  energías  y  huir  de  todo sentimentalismo.

4o.  Hay que olvidar toda ofensa, mas aún: esfuérzate por pensar bien del mayor enemigo. Tu  alma  es  un  templo  que no debe ser jamás profanado por el odio. Todos los grandes seres se han dejado guiar por esa suave voz interior, pero no te hablará así  de  pronto,  tienes que prepararte por un tiempo; destruir las superpuestas capas de viejos hábitos, pensamientos y errores que pesan sobre tu espíritu, que es divino y perfecto en si, pero impotente por lo imperfecto del vehículo que le ofreces hoy para manifestarse, la carne flaca.

5o. Debes recogerte todos los días en donde nadie pueda turbarte, siquiera por media hora, sentarte lo más cómodamente posible con los ojos medio entornados y no pensar en nada. Esto  fortifica  enérgicamente  el cerebro y el Espíritu y te pondrá en contacto con  las  buenas  influencias. En este estado de recogimiento y silencio, suelen ocurrírsenos  a  veces  luminosas  ideas,  susceptibles  de  cambiar  toda  una existencia.  Con  el tiempo todos los problemas que se presentan serán resueltos victoriosamente  por  una  voz  interior  que  te  guiara  en tales instantes de silencio, a solas con tu conciencia. Ese es el daimon de que habla Sócrates.

6o. Debes guardar absoluto silencio de todos tus asuntos personales. Abstenerse, como si hubieras hecho juramento solemne, de referir a los demás, aun de tus más íntimos todo cuanto pienses, oigas, sepas, aprendas, sospeches o descubras. por un largo tiempo al menos debes ser como casa tapiada o jardín sellado. Es regla de suma importancia.

7o. Jamás temas a los hombres ni te inspire sobresalto el día de mañana. Ten tu alma fuerte y limpia y todo te saldrá bien. Jamás te creas solo ni débil, porque  hay  detrás  de ti ejércitos poderosos, que no concibes ni en sueños. Si elevas  tu  espíritu  no  habrá  mal que pueda tocarte. El único enemigo a quien debes  temer  es  a  ti  mismo.  El miedo y desconfianza en el futuro son madres funestas  de  todos  los  fracasos,  atraen las malas influencias y con ellas el desastre. 

Si  estudias  atentamente  a  las personas de buena suerte, veras que intuitivamente,  observan  gran parte de las reglas que anteceden. Muchas de las que  allegan gran riqueza, muy cierto es que no son del todo buenas personas, en el  sentido recto, pero poseen muchas virtudes que arriba se mencionan. Por otra parte,  la  riqueza no es sinónimo de dicha; Puede ser uno de los factores que a ella  conduce, por el poder que nos da para ejercer grandes y nobles obras; pero la  dicha  más  duradera  solo  se  consigue por otros caminos; allí donde nunca impera  el  antiguo  Satán  de  la leyenda, cuyo verdadero nombre es el egoísmo. Jamás  te quejes de nada, domina tus sentidos; huye tanto de la humildad como de la  vanidad. La humildad te sustraerá fuerzas y la vanidad es tan nociva, que es como si dijéramos:  pecado mortal contra el Espíritu Santo.”

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Despedida

Cuando se muere un ser querido, queda  por siempre grabado en nuestra memoria, los momentos gratos e inolvidables que se compartieron, y es eso quizá, lo que hace que nuestro corazón se desarrugue un poco de la opresión que ocasiona ese vacío en el interior de nuestro hogar.

Esta semana despedimos a Rafael Alberto, un ser entregado completamente a su familia y  a su hogar.

Con permiso de Alejandro Rico, su yerno, quiero publicar la despedida que  le hizo, la cual reza textualmente así:

“Despedida a don Rafael Tobón.

“Dicen que no hay nada más triste que la tristeza de un hombre alegre. Por esto, tu despedida no debe ser triste.

Tu despedida, aunque nos deja un gran vacío… nos deja el alma llena de tranquilidad, de gratitud y de paz, porque nos regalaste tu último adiós, nos entregaste tus últimas sonrisas. Tu despedida fue en silencio, pero sabemos que te despediste.

Don Rafa: Vos nos enseñaste a valorar las cosas sencillas. Tu pasión por la ciencia, la tierra y la ingeniería, siempre fueron inquietantes para los demás.
Daba gusto verte resolver un problema de ingeniería en una servilleta blanca. Aprovechabas cada oportunidad, para iniciar una conversación, donde se pudiera arreglar parte de este país, mientras te tomabas un tintico, acompañado de tu sencillez y endulzado con tu humor negro.  Ese humor irreverente que fue ingrediente esencial en la sazón de tu hogar. Un almuerzo en tu mesa no estaba totalmente servido, hasta que no contaras tu primer chiste.

Les enseñaste a tus dos hijos a entregarse a su oficio, a luchar por sus sueños, a tener alas y a volar.

Le diste a tu esposa tanto amor y tanta ternura como te fue posible. Les diste a tus amigos una amistad sincera, les diste tu nobleza y tu lealtad.

Conocí en vos, un hombre discreto, lleno de conocimiento y de valores, que anduvo su camino de forma discreta y silenciosa.

Recuerdo la parábola de la carreta vacía, en la cual un hombre al escuchar de lejos una carreta, sin verla supo, que esta carreta venía vacía, pues por tener poco peso y pocas cosas dentro de sí, sus ruedas desajustadas hacían bastante ruido.

Vos en cambio, lleno de valores en tu espíritu y lleno de riquezas en tu mente, anduviste tu camino de forma discreta y silenciosa.

Tu humildad y sencillez, fueron la marca de tu nobleza.  La verdad fue el acento de tus palabras y la practicidad la esencia de tus acciones.

Gracias Rafael por las cosas que hiciste y por los abrazos que le diste a tu familia.

Gracias porque tú, siendo un hombre serio, tan firme y sólido como un roble, con los años te despojaste de tus armaduras y te vestiste de ternura, para enseñarnos a decir en el momento menos esperado: TE QUIERO. Gracias por recordarnos que cualquier instante es una oportunidad irrepetible para decirles a los que queremos: TE QUIERO.

Don Rafa, te vas con el orgullo y los abrazos de tu nieto en tus brazos. Con el calor y la entrega incondicional de tu esposa en tu piel y en tu aliento. Te vas con la admiración y el amor de tus hijos en tu mirada. Te vas con el último apretón de manos de todos tus amigos.

Tómate tu primer tinto en las Nubes, comparte tus tesoros en tu nuevo hogar y disfruta plenamente en presencia del CREADOR.

Nosotros nos quedaremos felices, porque nos dejaste el recuerdo de un hombre bueno… de un hombre alegre.”

Alejo

El amor y el perdón

AMOR Y PERDÓN:      Dos palabras sanadoras para todo el mundo, de ahí que tenemos que sanar nuestro espíritu para así poder sanar el cuerpo.  Cuando en nuestros corazones existe el rencor, los remordimientos, el egoísmo y la amargura, llega a nuestra vida una cantidad de problemas, no sólo con nosotros mismos sino con todas las personas que están a nuestro alrededor.

En el día nuestra mente genera una infinidad de pensamientos que si los sabemos aprovechar para nuestro bien, viviríamos en un mundo lleno de alegría, paz y optimismo.

 

Existen cosas en nuestro entorno que no podemos cambiar, aceptemos y comprendamos la diferencia.

 

 

 

Sangría bajajean

Hoy quiero darles la receta de un coctel muy especial para cuando nos reunamos en familia y con amigos.   Es muy sencilla de preparar y sus ingredientes son los siguientes:

Dos botellas de vino blanco
Un vaso de jugo de naranja
Una copa de cognac
Dos peras
Quince fresas

PREPARACIÓN:

En una jarra de cristal grande, vertemos las dos botellas de vino blanco, el zumo de la naranja y la copita de cognac, luego pelamos las peras y las partimos en cuadritos,  las fresas las lavamos muy bien y también se parten en cuadritos pequeños  y se mezclan suavemente con la preparación anterior.  Se guarda en nevera para que se conserve bien frío.   Disfrútala!

Nota:  Esta bebida no deben consumirla menores de edad.