Visita sorpresa…

 

LIBELULA

Llegaste desde el sur o no se donde

trayendo tu encanto y tu armonía

pero no pudiste posarte en mi regazo

pues partiste a otras lejanías.

Llegaste una tarde de enero

con tu alegría y emoción sentida

y al fin volaste hacia otro nido

que te brindó calor más no fue el mío.

 

(Me lo inspiró esta libélula que llegó a mi estudio cuando menos la esperaba.)

♥♥♥

 

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La reja

Este pequeño poema, lo encontré en un libro de 1900, que reposa en la biblioteca de mi abuela.  Este hallazgo consiste en una bellísima oda de don Juan Antonio Cavestany, académico de la lengua castellana, diputado a cortes, español chapado a la antigua. Oda en el que hace el más entusiasta elogio del “ventaneo” y lo proclama el símbolo hermoso que encierra la gracia divina de toda la tierra española.

La reja, sus hierros, que besa la luna,

allá en la desierta calleja moruna,

encierran misterios y encantos sin fin:

parece que exhalan cubiertos de flores

murmullos  de besos, palabras de amores,

promesas de citas y olor a jamín.

flores

 

Benditas mil veces las rejas hermosas,

cubiertas de albahaca, claveles y rosas,

que aromas derraman y prestan calor

¡Qué moza garrida, qué joven pareja

naciendo andaluza no puso en la reja

el fin de sus ansias y el sello a su amor!

¡Cuán dulces en ellas las noches calladas!

Rumor de suspiros, brillar de miradas,

el largo coloquio de inmenso placer;

la música extraña del blando (1)

que sabe a caricia, que suena a gorjeo

saliendo de labios de aquella mujer.

 

 

 

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(1)  ilegible en el microfilme

 

 

♥♥♥

 

El poeta de la raza

Poeta colombiano nacido en Santa Fe de Antioquia en 1917  y fallecido en Medellín, en 1990.  Licenciado en Periodismo y Humanidades, ejerció además la diplomacia y ocupó varios cargos públicos.  Aunque fue conocido como El poeta de la raza incursionó en el tema sentimental.

 

RECUERDO

 

Te recuerdo en el llanto y en la risa;
en la estrella, en el verso y en la rosa;
en la opulenta copa que rebosa
y en el trozo de pan que se precisa.

 

En la luz que gastó la mariposa
para ser mariposa y no ser brisa;
en la tranquilidad que se improvisa
y en la diaria inquietud que nos acosa.

 

En la noche que sube hasta la frente;
en el cielo que alfombra cada fuente
y en el cielo ensatado en la oración;

 

en la angustia que rige cada paso;
en el rojo cansancio del ocaso,
y en el cansancio de mi corazón.

 

Jorg Rdo Ortiz

¡QUÉ HORRIBLE ES EL OLVIDO!

¡Qué horrible es el olvido! 
Ver la mujer amada
Y no sentir que el alma 
Se curva de dolor.
Cuando cerca a su nombre
No nos punza la espina,
Ya no vale la pena
Nuestra estéril canción.

¡Qué horrible es el olvido! 
Saber que la quisimos 
Y que sigue en la sangre 
Sin producir dolor.
Cuando nos resignamos 
A vivir con su ausencia, 
Es porque ha envejecido 
Por dentro el corazón.

Y entonces, ya la vida 
No vale una canción.

 

♥♥♥

Táctica y Estrategia: Mario Benedetti

Las palabras mías sobran hoy aquí, con este tema de Mario Benedetti que me encontré por casualidad, quiero compartir lo que realmente debemos tener presente en nuestras relaciones con los seres que amamos.

Y este poema de Mario Benedetti:

“Te espero cuando la noche se haga día,
suspiros de esperanzas ya perdidas.
No creo que vengas, lo sé,
sé que no vendrás.
Sé que la distancia te hiere,
sé que las noches son más frías,
Sé que ya no estás.
Creo saber todo de ti.
Sé que el día de pronto se te hace noche:
sé que sueñas con mi amor, pero no lo dices,
sé que soy un idiota al esperarte,
Pues sé que no vendrás.
Te espero cuando miremos al cielo de noche:
tu allá, yo aquí, añorando aquellos días
en los que un beso marcó la despedida,
Quizás por el resto de nuestras vidas.
Es triste hablar así.
Cuando el día se me hace de noche,
Y la Luna oculta ese sol tan radiante.
Me siento sólo, lo sé,
nunca supe de nada tanto en mi vida,
solo sé que me encuentro muy sólo,
y que no estoy allí.
Mis disculpas por sentir así,
nunca mi intención ha sido ofenderte.
Nunca soñé con quererte,
ni con sentirme así.
Mi aire se acaba como agua en el desierto.
Mi vida se acorta pues no te llevo dentro.
Mi esperanza de vivir eres tu,
y no estoy allí.
¿Por qué no estoy allí?, te preguntarás,
¿Por qué no he tomado ese bus que me llevaría a ti?
Porque el mundo que llevo aquí no me permite estar allí.
Porque todas las noches me torturo pensando en ti.
¿Por qué no solo me olvido de ti?
¿Por qué no vivo solo así?
¿Por qué no solo…”